En este blog podrás estar al tanto de las noticias que generen las novelas "GLENN" (Premio Jaén de Novela 2015), "LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE", "EL ÚLTIMO REFUGIO", "EL MANANTIAL" y "HOLMES Y EL CASO DE LOS OCHO ESTÓMAGOS", y las antologías "Vintage'62: Marilyn y otros monstruos" y "Vintage'63: J.F.K. y otros monstruos" entre otras. Además, es lugar de encuentro para amantes del cine, la literatura, la buena música y las aventuras del Rey Mono.
Os dejamos, amigos del perro de Amadeus, este aria (perteneciente a la Cantata BWV 35 de BACH) escrita para contralto, dos oboes, dos violines, viola, órgano obligato y bajo continuo. Lleva por título Geist und Seele wird verwirret. Fue compuesta por Johann Sebastian en 1726, concretamente para el duodécimo domingo después de la Trinidad, y estrenada el ocho de septiembre de aquel año.
Su texto original dice lo siguiente:
Geist und Seele wird verwirret, / Wenn sie dich, mein Gott, betracht'. / Denn die Wunder, so sie kennet / Und das Volk mit Jauchzen nennet, / Hat sie taub und stumm gemacht.
En español:
Mi espíritu y mi alma se confunden, / oh Dios, cuando te contemplan. / Pues las maravillas que observan / y que el pueblo proclama con júbilo / los han dejado sordos y mudos.
Sus intérpretes son Jadwiga Rappe (contralto), Concerto Avenna y Andrzej Mysinski
(director).
Os dejo en esta mañana lluviosa de noviembre un aria tan doliente como hermosa, una de las tantas maravillas que esconde el corpus de las casi doscientas cantatas litúrgicas que compusiera Johann Sebastian Bach entre 1707 y 1742. Se trata de la numerada con el BWV 13 Meinen Seufzer, meine Tränen (en español, Mis suspiros y mis lágrimas), concretamente de su número 5, el aria Ächzen und erbärmlich Weinen (en español, Gemir y llorar lastimosamente). Compuesta en 1726 para el segundo domingo después de Epifanía, fue estrenada el 20 de enero de aquel año.
El texto es de Georg Christian Lehm y dice en alemán lo siguiente:
Ächzen und erbärmlich Weinen / Hilft der Sorgen Krankheit nicht; / Aber wer gen Himmel siehet / Und sich da um Trost bemühet, / Dem kann leicht ein Freudenlicht / In der Trauerbrust erscheinen.
Su traducción al español sería:
Gemir y llorar lastimosamente / no ayuda al mal de tus cuitas; /pero para quien mira al cielo / e implora su consuelo / puede brillar una suave luz de alegría / en su enlutado pecho.
Como ilustración de la misma, os dejo dos versiones. La primera está interpretada por Dietrich Fischer-Dieskau, y la Orq. Filarmónica de Berlín dirigida por Karl Forster.
La segunda por Bas Ramselaar, el Netherlands Bach Collegium dirigido por Pieter Jan Leusink.
"Al principio de mi carrera, Bach era como una pequeña capilla,
que me resultaba muy familiar y que creía conocer muy bien. Con el
tiempo, se ha convertido en una gigantesca catedral, que ya no conozco y
que comprendo cada vez menos. Su música tiene una grandeza que le
distingue de casi todos los compositores."
Hoy os hablaré brevemente del aria de tenor "Sei getreu, alle Pein" contenida en la Cantata BWV 12 que lleva por título "Weinen, Klagen, Sorgen, Zagen" (Llanto, lamento, afán, temor). Cantata de iglesia escrita por Bach en Weimar para el domingo de júbilo, tercer domingo después de Pascua, la BWV 12 fue estrenada el 22 de abril de 1714 en el Schlosskirche, en la capilla cortesana del Palacio de Weimar.
En la tonalidad de Sol menor, el aria Sei getreu, alle Pein" (sexto de los siete números de los que se compone la cantata) se adscribe al tono de especial tristeza propio del resto de la obra. Llama la atención su sencilla y a la vez peculiar instrumentación: bajo contínuo compuesto por un violonchelo y el órgano, y una trompeta. La trompeta aparece única y exclusivamente en la citada aria, e interpreta un cantus firmus que acompaña la melodía del tenor. El efecto es realmente sorprendente.
En este 2016, quizá en homenaje al protagonista de su última novela (Glenn Gould), el Habitante Incierto quisiera hablaros brevemente de alguna música de Johann Sebastian Bach que él considere relevante por su importancia y/o belleza, y en especial, de aquéllas extraídas del impresionante y extenso ciclo de las cantatas sacras, tesoro donde se esconden algunas de las joyas más desconocidas de su catálogo. El Habitante tratará que la periodicidad de estas entradas bachianas sea semanal o quincenal.
La primera de estas músicas es el Coro de inicio de la Cantata BWV 6 Bleib bei uns, denn es will Abend werden (Quédate
con nosotros, pues cae la tarde). La susodicha cantata fue escrita en Leipzig para el lunes de Pascua y estrenada el 2-IV- 1725. El Evangelio del
día (San Lucas 24/ 13 a 35) habla de la aparición de Jesús resucitado a dos de
sus discípulos en el camino a Emaus. Como temen que Jesús parta, le suplican:
"Permanece con nosotros porque se hace tarde y el día ya ha
declinado". El desconocido libretista se ajusta estrechamente al pasaje
evangélico, si bien convierte la súplica de los dos hombres en un gesto
religioso de alcance más universal: es la humanidad la que eleva su plegaria,
para que el Señor permanezca a su lado cuando comience la edad de las
tinieblas.
Escrita
para cuatro solistas vocales (soprano, alto, tenor y bajo) y un coro a cuatro
voces, más una pantilla orquestal con dos oboes, oboe da caccia, dos violines, viola, violonchelo piccolo y
bajo continuo, consta de seis movimientos, de los cuales el Coro inicial es su número más notable, coro que por otra parte recuerda a los grandes números corales de las famosas pasiones de San Mateo o San Juan. Las líneas vocales en este movimiento descienden en «denn es will Abend werden»
(pues cae la tarde), "como si la oscuridad de la noche pesara sobre
ellos". La sección central es una textura fugada en do menor y el compás
de 4/4, dominado por el contrapunto imitativo. (Información extraída de la Wikipedia y de CantatasDeBach.com.)
La belleza y hondura de esta música es innegable. Así que abrid bien los oídos.