Blog personal de Alejandro Castroguer

En este blog podrás estar al tanto de las noticias que generen las novelas "GLENN" (Premio Jaén de Novela 2015), "LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE", "EL ÚLTIMO REFUGIO", "EL MANANTIAL" y "HOLMES Y EL CASO DE LOS OCHO ESTÓMAGOS", y las antologías "Vintage'62: Marilyn y otros monstruos" y "Vintage'63: J.F.K. y otros monstruos" entre otras. Además, es lugar de encuentro para amantes del cine, la literatura, la buena música y las aventuras del Rey Mono.

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sábado, 11 de diciembre de 2021

Fotografía coral

 


Fotografía coral: 11 de diciembre de 2021


Una gaviota que pasa de largo dejando tras de sí la estela de sus chillidos. 

Unos coches que pasan, encendidos los ojos. 

El eco de una chirigota que suena a través de la ventanilla abierta de uno de ellos.

El intermitente de un auto que se parece al intermitente chillido de las gaviotas. 

Un perro que pasea a una chica, que se cree su dueña.

La estela luminosa de un avión que tatúa el cielo. 

Una niña que sube unas escaleras a zapatazos, o que espanta el frío de esa manera.

Media luna que asoma su blancura a la anochecida.

Alguien que tira la basura y después se limpia las manos. 

Un hombre que mira con devoción su teléfono.

El sacerdote que, vestido de calle, se acerca a la iglesia.

Cuatro viajeros y sus cuatro maletas que van o que vienen.

Ese repartidor de comida que estaciona la moto de cualquier manera. 

En línea, las farolas encendidas convocando a la noche.

La insomne presencia de dos enormes árboles al otro lado de la plaza.

Dos amigas que tejen sus líos amorosos entre cotilleos.

Un músico, con su guitarra a cuestas, en busca de una armonía perdida.

Y ese alguien que observa, sonríe y anota el presente.


lunes, 9 de agosto de 2021

Tiempo de amor y mar

 

Título: TIEMPO DE AMOR Y MAR

Autor: Francisco Álvarez Velasco 

Año: 2021

Editorial: Eolas Ediciones

Páginas: 126

 

Texto de contraportada: En el título, Tiempo de amor y mar, Francisco Álvarez Velasco resume los temas que le han venido obsesionando en todos sus libros: la fugacidad de la existencia, el amor tanto carnal como platónico, la muerte («la mar, que es el morir») y el diálogo con la naturaleza. Temas todos ellos que el poeta aborda desde la perspectiva de la niñez, por eso una parte se titula «Jardín de infancia», o desde el tiempo de la escritura del libro.

 

Y aceptación de la realidad existencial: «La vida es como es / y no vienen al caso / los empeños del hombre. / [En cambio, de la muerte / nunca se sabe / porque nadie ha vuelto, / excepto el hermano de María y de Marta / y aquel de Nazaret, al cabo de tres días, / pero nada dijeron]».

 

EN LACE donde comprar "Tiempo de amor y mar":

https://www.eolasediciones.es/catalogo/coleccion-leteo/tiempo-de-amor-y-mar/

 

 


 

(El mérito de todo el texto en cursiva presente en esta reseña es del poeta.)

El nuevo poemario de Francisco Álvarez Velasco (Cimanes del Tejar, León, 1940) acaba con un atardecer de oro, atardecer que antecede a los recuerdos y al mismísimo final del libro porque la vida se termina en un silencio, afirmación que en sí misma parece una obviedad, pero el poeta añade en el siguiente verso, con certero juicio, un silencio como de pozo seco, / como una piedra que nunca ha movido nadie, señalando al escenario –ya sea el de los recuerdos, el de la infancia, el de la ausencia y el de la eterna naturaleza, todos aquí presentes– como fedatarios de una despedida encubierta de poemario; y es que es eso justamente “Tiempo de amor y mar”, casi una prórroga, la inminencia del adiós.

Desde el primero de los poemas, nombrado “Las dos orillas”, hasta el último de ellos, titulado “Final”, se extiende todo un mundo por el que rezar, soñar, una comarca a la que escuchar en silencio, como hay que escuchar a muchas de sus casas, silenciosas custodias de otras épocas. En el anteriormente referido “Las dos orillas” ya está presente el final, el final latente ya el mismísimo principio:

Mejor, vuelve al principio

–aquel buen territorio

cuando empezó la vida–.

Vuelve a los álamos,

junto a la fuente fría;

al crepitar ardiente del centeno,

a los ojos aquellos que miraban

y miraban atentos

debajo de los puentes

cómo el agua corría,

                                    limpia y clara,

en su eterno pasar.

 

Eterno retorno, casi al modo de las “Variaciones Goldberg” de Bach: es fácil imaginar a Cecilio Testón, a tenor de lo dicho en el poema “La violencia de las horas”, escuchando esta música y estos versos u otros del autor de “Gregor Samsa frente a la ventana”, y nosotros escuchándolo todo como el pintor asturiano. Eterno discurrir el de estos versos en busca de la verdad existente más allá de las palabras, del agua en busca de la mar y del amor en pos de la memoria. Porque el amor y la mar –cuando no la mera reminiscencia de ellos– domestican el mundo, lo hacen habitable, porque de eso escribe el poeta, de este tiempo/territorio que es, a un mismo tiempo, amor y mar, alfa y omega, principio y fin, desgaste, demolición, vida. 

De una parte está el amor, que tiene valor de oro/, de plata o de acero y que inhibe el silencio, la seca soledad, o tiende todos los puentes de la vida y no se olvida de las manos, los labios, la lengua  porque la piel de la persona es mapa de olvido, esencialmente un amor hecho de ojos  pero también hecho de tarde, de las sombras de la noche . Por eso Álvarez Velasco pide Dame tu noche de coral y sombras a alguien que le conoce bien, solos tú y yo y el fuego fundidos contra el mundo, sabedor que esa máxima que afirma que del todo no se van los bienamados.

De otra parte, la mar y su ansiedad insaciable con sus gaviotas y sus chillidos salvajes en la noche, erizada de perros viejos y algas podridas. La mar como heraldo que a veces me está llamando a voces y que el poeta en ocasiones no entiende, o finge no entenderla, Dime, oh mar, dime qué me estás diciendo. La mar como destino del que es posible que llegue al buzón una postal de ultramar con palomas, violetas y un te quiero. Como espejo de lo que sucede tierra adentro, la mar centenal de las espigas. Como norte de ese juego infantil de vaciar toda la mar en un pozo. Sea como fuere, siempre la mar lejana, la mar amarga.

Francisco Álvarez Velasco, ganador entre otros del IX Premio Internacional de Poesía "Antonio Machado en Baeza", del Premio de la Crítica de Asturias 2005, Premio Jaén de poesía 2015 y Premio de la Crítica de Asturias, regresa al eatro literario tras su novela “Incursión del demonio meridiano” con un nuevo poemario donde retoma muchos de los temas que le son queridos y que ya poblaban “Noche” o “Memoria de la sombra”, donde habita el silencio del mundo, o se revuelve el tiempo en remolinos, donde es posible oír gota a gota los andares del tiempo” con la certeza de que este tiempo no es tuyo y de que nadie me abre la puerta de la casa del olvido.

Señalar que uno de los poemas más demoledores y menos ambiguos es “La violencia de las horas”, doloroso rosario de pérdidas; que permanece latente la ausencia de la madre del autor en “2 de noviembre” y en “Hoja de otoño”, y que, además, hay incluso ocasión para reivindicar el país de la infancia, la de los que lo tienen todo y también la de de esos niños Jesús que fueron nacidos en pateras. 

Pidiendo al amor, al tiempo, a Dios –llámalo como quieras– que nos guarde al poeta de Cimanes del Tejar muchos años y muchos poemas más, a modo de corolario dejo este poema sin nombre, que dice así:

¿Durar como la piedra?

Mejor, mucho mejor,

morir como el adobe

que el aire, el agua, el sol

y el tiempo desordenan

en barro,

en limo,

en paja.

  

Al cabo de la segunda lectura, no es apresurado decir que“Tiempo de amor y mar” es una lectura tan gozosa como bellamente dolorosa. 

                                                                Palabra del perro de Amadeus.

viernes, 16 de abril de 2021

ÁNGULO

 

La imagen es un lienzo de Vilhelm Hammershøi, "The quiet room"



ÁNGULO

 

Extranjero en todas partes,
menos en mis zapatos.
Pasajero a todas horas,
menos en nuestra luz.
 

domingo, 9 de agosto de 2020

Mi palabra favorita

Fotografía de Nora

 

MI PALABRA FAVORITA 

Nacer a ella.
Verla en los ojos de tu hija,
también en los de tu esposa
cuando hablas de ella.
Agradecer el día que nos regala.
Correr tras su sombra.
Y al final, morir en su umbral.


Definitivamente es mi palabra
favorita del diccionario.
 

domingo, 23 de junio de 2019

Sine nomine

Fotografía, "Approaching Shadow" / Autor, Fan Ho


Del escritor que fuí queda poco,
apenas unos libros que uno hojea
con cierto distanciamiento.

Del escritor que seré no hay nada,
acaso las raíces de una novela
laberinto que recorro a ciegas.

Al escritor que soy, pregunto:
¿Qué es ser escritor? 
¿Tiene sentido ser?
 
 

sábado, 15 de junio de 2019

Nueva esperanza




NUEVA ESPERANZA


Dedicado a un amigo

Nubes en Sol mayor: ¡Debussy que estás en los cielos!
Hermanos alados que dibujan el firmamento de colores invisibles:
¡Messiaen que estás en nuestros corazones!
Estrella madre que renuevas tanta vida y tanta muerte:
¡Universo que estás en nuestros huesos! 

Si la mañana y la tierra mantienen en pie mi desasosiego, 
dejad, nubes, hermanos, estrella, que la música 
restañe heridas y allane caminos. 

De momento, me basta ser la sombra sonora y
visible de quienes me preceden.



(Editado el 19.VII.2019: El dedicatario de este poema es Gabriel Bermúdez Castillo, amigo, maestro, compañero.)

domingo, 3 de marzo de 2019

Tu indiferencia

La ilustración es de Pablo Rodríguez Codes


Hoy hemos unido nuestras emociones para gritar
que el infierno se está construyendo en Huesca.
Que se llama Macromatadero y se apellida De Binéfar. 

Para denunciar que tu indiferencia condena a nuestros hermanos.
Pero tú, en lugar de escuchar, prefieres pasar de largo
con tu larga sonrisa de sabiondo pagano.  

Mal cielo te aguarde si desoyes el lamento de aquéllos 
que son condenados sin juicios, sumariamente por 
la mano de tu asesino delegado. 

Hoy. Y mañana hoy. Y pasado mañana hoy.
Siempre el infierno para los mismos.



sábado, 26 de enero de 2019

En memoria de jUlen



U

Aprisionado de negligencias.
Enterrado de dudas, sobreviviendo
a la misma vida en la angosta U 
de la muerte. Titánica suma, 
delicada resta, demasiada aritmética
para esas dos primaveras que, hoy, 
velan antes de tu entierro. 

Ahora, caídos todos, despeñados de
desconsuelo, sólo nos resta pensar
que formas ya parte de las respuestas 
a todas nuestras preguntas. 

Julen, avisa que iremos por allá en breve.
A cada uno de nosotros nos espera el
mismo pozo en forma de U de la muerte,
a los culpables y a los inocentes. 


Dedicado a los ocho mineros que han trabajado sin descanso 
en el rescate de Totalán: Sergio Turón, Rubén García,
Juan Antonio Huerta, Antonio Ortega, Jesús Fernández Prado,
Maudillo Suárez, Lázaro Alves y Adrián Villarroel. 

viernes, 7 de diciembre de 2018

Altar callejero



A CAMELIA

Heredaste lo que nadie quiere, lo que todos
rehúyen con un sencillo No, gracias, aún no es 
mi tiempo. Nadie te pidió permiso: dictaron tu 
suerte a fuerza de abandono, a ausencia de besos.

Has heredado una calle en Málaga, de nombre 
Viento, y un altar callejero, pródigo en velas, 
flores, juguetes huérfanos, fotos y lamentos.

Ahora heredas la luz, la verdadera, no la de este
escenario; heredas, en el infinito, un pesebre tan 
grande como el tiempo que te arrebataron.
Agria herencia para tan tierna sonrisa.

domingo, 11 de noviembre de 2018

Y, de pronto, un pájaro


Título: Y, de pronto, un pájaro
Autor: Francisco Álvarez Velasco
Año: 2018
ISBN: 978-84-17315-31-3
Páginas: 158
Encuadernación: Rústica


Decsripción de la obra tomada de la web de la editorial Eolas:
https://www.eolasediciones.es/

«Y, de pronto, un pájaro en un cielo tanquam tabula rasa». Con este aforismo el autor quiere expresar la génesis de lo que aquí se ofrece, al tiempo que advierte que en la cifra del subtítulo —666 aforismos y otros decires— no debieran buscarse excesivas connotaciones con el número conocido como marca de la bestia, aunque por las páginas del libro anda el Diablo con alguna frecuencia (también Dios y sus ángeles buenos).

En los 666 textos hay, pues, aforismos y decires en general, con lo cual quiere ponerse el libro a salvo de las posibles críticas de los paremiólogos y aforistas canónicos: “Decir”, según la Academia, se entiende como un dicho que es «notable por la sentencia, por la oportunidad o por otro motivo».
Entre muchos otros, son recurrentes aquí símbolos y motivos como el camino, el río, el árbol y el bosque, el espejo, el paraíso perdido, el paso del tiempo y la aceptación estoica de sus injurias, la relación siervo/señor o jefe/subordinado, “lo que pasa en la calle”…

Algunos textos están movidos por la ternura; otros, por la ira y el sarcasmo, pero atemperados con la actitud vallejiana que el autor quiere ver en el poema del pórtico.

Estos aforismos y decires son selección de los que durante más de dos años se han venido publicando en Facebook, en el muro del autor, quien agradece la atención que han recibido.

domingo, 26 de agosto de 2018

Vigía

Escultura anónima vista en la Playa de la Caleta


VIGÍA

Había barruntado el naufragio antes incluso 
de que ninguna vía de agua subrayase el desastre. 

Ese silencio de alta mar que anegaba las semanas.
Los días ayunos de embarcaciones, las nubes sin norte.
La inamovible fuerza del océano pidiendo madera.

Nada que no hubiese presentido el vigía en sus velas,
un nudo de maroma en la garganta de piedra. 



A Antonio Calzado


domingo, 19 de agosto de 2018

Camino



Más de ese volumen que se puede llamar en un futuro "Maldiciones áulicas". Hoy tenemos...

Camino

De pequeño quería ser astronauta.
Con veinte años, director de orquesta.
Ahora me creo novelista.
Cuando sea mayor quiero convertirme en sinfonía de Mozart.
Se cerrará así el camino de la niñez con el regreso a las estrellas.

jueves, 16 de agosto de 2018

Tú



TÚ

A Alberto Vilas

Enladrillada de nubes, cobijas ese último jirón 
de noche que se resiste a morir de ti. 
Mientras tanto, en la espalda del cielo inyectas un 
resplandor antes de que te asomes a esta parte del mundo.
Amaneces cansada, como si tuvieras que
fichar la entrada en la oficina y tu horizonte, 
hoy, no fuese más que ese espigón horario que
señala la hora de irse camino de casa.

Arrullas la somnolencia del agua allá abajo, 
al borde mismo de la ciudad. En silencio solfeas, 
no vaya a ser que el zureo de olas y y gaviotas 
le despierten definitivamente.
Te sabes madre, actúas como abuela.

Ese pecio de ahí no es otra cosa que un humano, 
apenas un cuerpo bañado venturosamente de soledad, 
que vuela, a horcajadas de la imaginación, a ras de agua
con el impulso de esa melodía de piano que lleva
el nombre de su hija y refulge en su cabeza. 

Enladrillada de emociones, cobijas ese último jirón 
de humano que se empeña en morir de ti.


viernes, 3 de agosto de 2018

Poemas para Lara

Ayer día 2 se cumplía un año de la despedida de Lara. No tuvo tiempo para aterrizar y ya había levantado el vuelo. Una lástima que el presente fuese tan pasado y el futuro tan presente. Y aquí seguimos, en 2018, heridos de preguntas. 


Por esta razón, en recuerdo de su memoria (de paso para reconocer la fortaleza de su madre), escribí casi a vuela pluma siete poemas que, ayer, presenté en "mi" lugar habitual de lecturas, calle Larios. Bastaba una vela y una leyenda en el suelo para señalar el instante, el momento, el motivo. Nunca he leído en la calle más para mí y para mis recuerdos. 

Os dejo unas fotos que demuestran parte de lo que ocurrió. 





Ahora un breve vídeo con el primero de los poemas. 



Os dejo como colofón el primero de los poemas. 

uno

De porcelana, la espera se hizo añicos de la
manera más ingrata. Bastó un golpe de segundero,
la ausencia inmensa de la música auricular y
ventricular, para que se velase de noche la mañana,
y helase a finales de julio.
El palacio de Varykino edificado ahora, no en
los Urales, sino en mitad del desconcierto.

El vaho delator. La escarcha acusadora.
El invierno de todos los inviernos. Y el
silencio de miles de ahogados
bajo un maremoto de desdicha.

De porcelana, la tonalidad en Re Menor que
embalsamó el futuro más inmediato, verdadero
réquiem de relojes y esperanzas.

De porcelana, la espera se hizo
añicos al primer timbrazo.