Blog personal de Alejandro Castroguer

En este blog podrás estar al tanto de las noticias que generen las novelas "GLENN" (Premio Jaén de Novela 2015), "LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE", "EL ÚLTIMO REFUGIO", "EL MANANTIAL" y "HOLMES Y EL CASO DE LOS OCHO ESTÓMAGOS", y las antologías "Vintage'62: Marilyn y otros monstruos" y "Vintage'63: J.F.K. y otros monstruos" entre otras. Además, es lugar de encuentro para amantes del cine, la literatura, la buena música y las aventuras del Rey Mono.

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viernes, 17 de agosto de 2018

Una cita en seis palabras




Con esta cita se abre la película "Portrait of Jennie": "Desde el principio de los tiempos el hombre ha sido consciente de su pequeñez, su insignificancia ante el tiempo y el espacio, el infinito y la eternidad, y se ha estremecido ante el misterio de lo que el hombre llama vida y llama muerte. Porque... ¿quién sabe si morir no será vivir, y lo que los mortales llaman vida no será la muerte?". 

Una película que el perro de Mozart recomienda encarecidamente. 

miércoles, 31 de mayo de 2017

Los muertos de James Joyce, y los de John Huston


Extraído de la Wikipedia: "Dublineses es una colección de relatos cortos escrita por el escritor irlandés James Joyce y publicada en 1914. Es especialmente célebre (muy justamnete) el último de ellos, "Los muertos (The dead)". Los quince relatos pretenden ser una franca y satírica descripción de las clases media y baja irlandesas, en el Dublín de los primeros años del siglo XX. Joyce, que después sería el pionero en el uso del monólogo interior como recurso narrativo, utiliza en esta obra un estilo superficialmente más realista, para ofrecer una seca y naturalista descripción de los personajes. Las historias se escribieron en un momento en el que el nacionalismo irlandés estaba en su apogeo, y dominaba en Irlanda la búsqueda ardiente de una identidad nacional. Atrapado en una encrucijada de la historia y de la cultura, el país se encontraba sacudido por varias ideas e influencias convergentes. Estos relatos ofrecen una visión, poco o nada agradable, de los conflictos que estas tensiones generaron en la vida de la gente llana de Dublín."

Del relato de "Los muertos" quiso John Huston, el director de "La jungla de asfalto", hacer una adaptación cinematográfica, que a la postre se convertiría en su testamento, todo un logro máxime cuando tuvo que dirigir desde una silla de ruedas y con una máscara de oxígeno. Su empeño nos ha dejado esta maravilla que si nos estamos atentos a los detalles se nos escurre de entre los dedos como arena de playa.


(Entrada publicada en el desaparecido blog de "La octava noche" el 24 de diciembre de 2009.)





Título: Dublineses (Los muertos)
Título original: The Dead
Año: 1987
Duración: 81 min.
Director: John Huston
Guión: Tony Huston
Música: Alex North
Fotografía: Fred Murphy
Reparto: Anjelica Huston, Donald McCann, Helena Carroll, Cathleen Delany, Ingrid Craigie, Rachel Dowling, Dan O'Herlihy, Marie Kean, Donald Donnelly, Colm Meaney ...

Sinopsis (extraída de FilmAffinity): Dublín, comienzos de siglo. Es el día de Epifanía de 1904, y está a punto de comenzar una de las celebraciones más concurridas de Dublín, la fiesta de las Srtas. Morkan. Entre sus invitados se encuentra Gabriel Conroy, sobrino de las anfitrionas y esposo de una de las mujeres más bella del país, Gretta. Es una noche maravillosa, el champagne inunda la celebración y los asistentes disfrutan de una magnífica velada.

Resulta sombroso pensar que Joyce publicó "Dublineses" con algo más de treinta años, cuando la profundidad de "Los muertos" nos hablaría más de un escritor anciano. La obra hubo de esperar más de setenta años para que un director octogenario, que ya había demostrado su maestría, la llevase a la gran pantalla. Hablamos de John Huston. La historia y los críticos han venido en señalar su "The dead" como su propio Requiem, algo del estilo de Wolfgang Amadeus Mozart.
La película se demora en la relación entre los personajes, en sus conversaciones huecas de política, religión o música. Toda la fiesta transcurre en un ambiente cordial que sólo parece capaz de enturbiar la borrachera indisimulable de Freddy Malins.

La mayor de las diferencias entre el original literario y la versión cinematográfica estriba en el recitado del poema "Promesas rotas", cuyos versos brillan en los ojos de los asistentes a la fiesta. El poema es de una belleza intensa y el momento es especialmente brillante en el film sin que suceda nada, sólo unos planos largos y la voz del actor:

Es tarde. Anoche, el perro hablaba de tí.
El pájaro hablaba de tí en el profundo pantano.
Decía que tú eres el ave solitaria a través del bosque,
y que probablemente sigas sin pareja hasta que me encuentres.
Que me diste tu palabra y me mentiste,
y que estarías junto a mí cuando se reunieran los rebaños.

Te llamé con un silbido y trescientos gritos,
pero allí no había más que un corderillo balando.
Me prometiste algo difícil de conseguir:
un barco de oro bajo un mástil de plata, doce ciudades,
cada una de ellas con un mercado y un bello patio blanco al lado del mar.
Me prometiste algo que no es posible: que me regalarías unos guantes
de piel de pescado, que me regalarías unos zapatos de piel de pájaro
y un vestido de la mejor seda de Irlanda.

Mi madre me dijo que no hablara contigo, ni hoy, ni mañana, ni el domingo.
Pero eligió un mal momento para decírmelo:
fue como cerrar la puerta cuando ya habían robado la casa.

Tú me has dejado sin este.
Tú me has dejado sin oeste.
Me has dejado sin lo que había ante mí y sin lo que había detrás de mí.
Tú me has quitado la luna, tú me has quitado el sol también.
Y, (mi terror es inmenso): tú, incluso, me has arrebatado a Dios.


También me gustaría hablaros de otro momento especialmente subrayado por el genio de John Huston. Es la canción Ataviada para la boda de Bellini que canta la mayor de las tías de Gabriel, la tía Julia, con su voz ajada y temblorosa. El instante sirve al director para radiografiar la casa con unos planos detalle de las habitaciones vacías y de las fotografías en blanco y negro. Una manera brillante de anticipar el final.

Todo desemboca en la última escena, en la preciosa estampa de Anjelica Huston (Gretta) escuchando absorta la canción, La muchacha de Aughrim, en mitad de las escaleras. Es un instante que también está convenientemente marcado en el relato. Así describe la escena James Joyce, con certera maestría:

“Se quedó inmóvil en el zaguán sombrío, tratando de captar la canción que cantaba aquélla voz y escudriñando a su mujer. Había misterio y gracia en su pose, como si fuera ella el símbolo de algo. Se preguntó de qué podía ser símbolo una mujer de pie en una escalera oyendo una melodía lejana. Si fuera pintor la pintaría en esa misma posición. El sombrero de fieltro azul destacaría el bronce de su pelo recortado en la sombra, y los fragmentos oscuros de su traje pondrían las partes claras del relieve. Lejana melodía llamaría él al cuadro si fuera pintor.”-

La posterior charla-monólogo de Gabriel en el carruaje, de regreso al hotel, hablando de Patrik Morkan y del caballo Johnny, la preciosa historia del equino que da vueltas alrededor de la estatua, difiere de la versión original, ya que en el relato de Joyce esta charla tiene lugar antes de salir de casa de las tías. Y hay otros personajes que asisten al relato de Gabriel, no sólo su mujer. Lo que sin duda, en la película es todo un acierto, al dejarlo a él sólo frente al silencio impenetrable de Gretta. Otra lección del mejor cine. Y pensar que hay gente que habla de esta película como una obra menor de John Huston.

Ya en la habitación Gretta, el personaje de Anjelica, explica qué ha sentido en mitad de las escaleras, escuchando la canción. Toda la escena tiene una fuerza increíble sin apenas existir movimiento, sólo la melancolía del monólogo final de Gabriel, estupendamente recitado por Donald McCann, mirando por la ventana, mientras en el exterior cae la nieve. Uno de los mejores finales de la historia del Cine.

Cae la nieve sobre todos los vivos y sobre los muertos.

Así que se sólo me queda recomendar la lectura del relato de James Joyce y luego ver la adaptación cinematográfica de John Huston. Y a buen seguro, que si te gusta el buen cine y la buena literatura, acabarás con un magnífico sabor de boca. El que avisa no es traidor. A mí me sobrecoge esta historia tan triste y melancólica.


sábado, 7 de enero de 2017

Poemario en movimiento: "La tortuga roja"


Título: La tortuga roja
Título original: La tortue rouge
Director: Michael Dudok de Wit 

Año: 2016
Duración: 80 min.
Guión: Michael Dudok de Wit, Pascale Ferran
Música: Laurent Perez del Mar


Sinopsis (extraída del Filmaffinity): Historia muda sobre un náufrago en una isla tropical desierta, poblada de tortugas, cangrejos y aves. La película cuenta las grandes etapas de la vida de un ser humano. Debut en el largometraje del animador Michael Dudok de Wit (ganador del Oscar por su cortometraje "Father and Daughter").


 
Esta coproducción de Wild Bunch y Studio Ghibli (sí, los studios Ghibli del señor Miyazaki) obtuvo en 2016 el Premio Especial del Jurado del Festival de Cannes. Puesto que así se menciona en la mayoría de textos que disertan sobre el film, no voy a ser menos (descuida, tampoco voy a desvelar ningún secreto), y diré que prescinde de guión hablado. Los personajes son, sienten, se comportan de tal o cual manera, pero no abren la boca para nada salvo para gritar. 




Quien me puso sobre la pista de esta película (es de justicia nombrarle) fue el poeta jienense Felipe Sérvulo. Fue él quien, en su muro de facebook, dejó escrito lo siguiente sobre ella: "Hace tiempo que una película no me dejaba impactado. Pensaba que tanta belleza en una pantalla ya no era posible viendo por donde van últimamente los derroteros cinematográficos. Si os dijera que me quedé mudo varios minutos después de verla, si os dijera que me quedé obnubilado, pensaréis que exagero. ¿Sentí el "Síndrome de Stendhal" en la oscuridad de una sala? Pero me corroe una duda, ¿llegué a entenderla? Tal vez la belleza no necesitas descifrarla, solo sentirla, pero en esta caso me gustaría tener una explicación." 

La magia no precisa de explicación. ¿O sí? Otra cosa es que lo que suceda en esta isla desierta a la que, tras una tormenta, arriba el náufrago sea en sentido estricto "magia". De primeras la película se antoja el clásico drama de supervivencia. Tanto que hay un instante, cuando el náufrago y la tortuga roja se retan varias veces, en que pensé en Lee Marvin y en Toshiro Mifune, jugando a la guerra en "Infierno en el pacífico". Pero si la cinta de John Boorman se agota, se desgasta en esa lucha fratricida y en las cuestiones que la misma plantea, la de Dudok de Wit va más allá. Aquí el director habla del hombre y de la naturaleza, de su matrimonio, de la necesidad de una alianza que haga posible la perpetuación de una y de otra. Del respeto. De la trascendencia. De cierta transformación espiritual.
  


Hay que ver este film, dejarse seducir por sus versos. Por el esplendor de los colores. Por la aparente sencillez de su guión. Por la hondura de una belleza que en ocasiones duele. Dejarse acunar por el cuchicheo del viento y el bramido de la tormenta, por los ripios de las gaviotas y los suaves acentos dictados por los infatigables cangrejos. Arena que quema, bosques que asfixian, galernas que asustan. Todo cabe dentro de este poemario en movimiento. (Evito entrar en más detalles a fin de desvelar parte del misterio que esconde.)

Cabe subrayar la importancia que en una película que prescinde de la palabra cobra la música. Compuesta por Laurent Perez del Mar resulta la tipografia ideal, la maquetación soñada para tanto verso y tanto cielo, para tanta metáfora y tanta delicadeza. La música respira con el espectador, señala el camino. Pinta de colores las voces de los protagonistas, que permanecen en silencio en todo momento. Versos y pentagramas que hacen de esta película toda una experiencia. 

Anotar la extrañeza, agradable extrañeza, que me produce comprobar que en dos momentos del film suene la música para cuarteto de cuerdas de Leos Janacek. 


En resumen, Wild Bunch y Studio Ghibli apostaron por un proyecto arriesgado, el de Dudok de Wit, y juntos han salido victoriosos del lance. "La tortuga roja" es una obra maravillosa. Igual que un buen poemario o que una buena sinfonía. No te la pierdas, amable visitante de la Casa Deshabitada. Luego no digas que no te lo advirtió el Habitante Incierto.

domingo, 19 de junio de 2016

Antes que ser fascista prefiero...

Os dejo esta cita de la pelicula PORCO ROSSO que en 1992 firmase Hayao Miyazaki. Es una breve frase que le dice Marco Pagot (el cerdo del título) a su amigo Ferrari, antiguo compañero de armas del ejército italiano, mientras ven una película de aviadores. Es evidente que, sin subrayarlo, Miyazaki habla en voz baja durante toda la obra del mandato de Mussolini. 

Ferrari y Porco Rosso

"Prefiero ser un cerdo antes que un fascista".
 

miércoles, 16 de marzo de 2016

Las horas, de Cunningham y Daldry



Título de la novela: Las horas
Título original: The hours
Autor de la novela: Michael Cunningham
Director de la película: Stephen Daldry
Año de publicación de la novela: 1988
Año de la película: 2002

Sinopsis (extraída de Filmaffinity): Historia de tres mujeres de épocas diferentes que tratan de encontrarle un sentido a la vida. A principios de los años 20, Virginia Woolf, en un elegante barrio de Londres, lucha contra su locura mientras empieza a escribir su primera gran novela: "Mrs. Dalloway". En los años 50, en Los Ángeles, a Laura Brown, una mujer casada y con hijos, la lectura de "Mrs. Dalloway" le resulta tan reveladora que empieza a considerar la posibilidad de cambiar radicalmente su vida. En Nueva York, Clarissa Vaughan, una versión actual de "Mrs. Dalloway", está enamorada de su amigo Richard, un brillante poeta enfermo de SIDA.

Michael Cunningham
  
Las Horas, la novela, fue publicada por Michael Cunningham en 1998; un año después ganaría el Premio Pulitzer de Ficción. En 2002 Stephen Daldry, el director de la aclamada Billy Elliot, dirigió la película homónima, Las Horas, adaptación muy fiel de la obra de Cunningham, al menos todo lo fiel que puede ser el cine respecto de la literatura. Dada la perfecta simbiosis entre ambas, me resulta casi imposible hundir el escalpelo y separar los órganos de una de los de la otra; hacer una autopsia de esta pareja de siameses se antoja difícil. Así, pues, procedamos a hablar en conjunto de ellas. 

Tanto en las páginas como en el celuloide conocemos la historia de tres mujeres, unidas por un personajes, o por una novela, o lo que es lo mismo, por el personaje principal de dicha novela, escrita a la sazón por Virginia Woolf: la señora Dalloway. Éste es el hilo conductor, ese lugar común que permite el tránsito del año 1923 (el año en que Virginia empieza a escribir su novela) al 1951 (año en que Laura Brown lee, a ratos perdidos, la obra de Virginia), y de 1951 a 2001 (año en que Clarissa Vaughn prepara una fiesta en honor a su amigo Richard, poeta galardonado con un importante premio de poesía). 

Parte del milagro de verter el encanto poético de la obra de Cunningham, amén de las excelentes interpretaciones del trío de actrices (Meryl Streep, Nicole Kidman y Julianne Moore) y de Ed Harris, amén de la dirección sensible de Daldry, en mi opinión ese milagro se sustenta sobre el excelente trabajo de montaje de Peter Boyle y sobre la banda sonora compuesta para la ocasión por Philip Glass, que aquí firmó una de sus mejores partituras. El montaje es sencillamente formidable, pues permite alternar las tres líneas temporales como si una influyese, sin saberlo ni pretenderlo, en las otras dos. Los planos se suceden con asombrosa sincronización, lo mismo que los diálogos; no hay distorsiones ni pasos en falso, todo transcurre con esa naturalidad tan difícil de conseguir cuando la técnica empleada es tan compleja. Respecto de la música decir que en ella (piano y una orquesta de cuerdas) late todo el drama, el mismo para las tres protagonistas, las mismas notas para cada una de ellas. No hay variación de estilos para señalar a tal o cual personaje: todo en la banda sonora fluye como la corriente de ese río en que se suicida Virgina Woolf.

En la obra de Cunnigham y en la de Daldry (por extensión en la novela original de Virginia Wolf), el secreto de la historia se destila en los detalles más insignificantes: una tarta que, igual que la obra de Woolf, se resiste en manos de su creadora; un pájaro que muere en manos de una niña y que concita la atención de la escritora; un paseo que no lleva a ninguna parte, ni a Virginia ni a Laura, ambas desnortadas en mitad de sus vidas (sensación que comparten con Clarissa; ésta sin embargo decide mantenerse a flote aferrada a la fiesta que se esfuerza por organizar); unas flores de un color o de otro; un perro al que hay que darle de comer porque su dueña va a ser operada de un problema en el útero; un tren que conduce a Londres; un exnovio que aparece cuando menos se lo espera... Los detalles, por pequeños que sean, certifican la magnitud del desastre, ése que cada una de ellas, Clarissa, Virginia y Laura, esconden. Todo tiene su razón de ser, sólo hay que dejar que las páginas o el celuloide nos lo muestren.

Stephen Daldry
Anotar esta curiosidad: en la novela el personaje de Clarissa Vaughn cree ver, de camino al apartamento que ocupa el poeta Richard, a Meryl Streep, a ella o alguna otra actriz. Casi como una broma del destino, Meryl Streep interpretaría ese papel femenino (por cierto, tal escena no aparece en la película). 

Uno acaba la novela y la película, o la película y la novela, con la sensación de haber asistido a un pequeño milagro: el de la obra de arte que describe con certera puntería la vida de aquellos y aquellas que anhelan otros objetivos, que sueñan con lo que pudo ser y no es, con esas otras personalidades que habrían fraguado de no haber tomado las decisiones que han adoptado a lo largo de las horas. Sí, las horas, ese otro personaje, ese invitado que todos temen, o anhelan, o echan de menos. Si bien la novela consiguió varios premios de envergadura, la película no corrió igual suerte en la carrera hacia los Oscars, pues sólo se alzó con el de Mejor Actriz por la interpretación de la Kidman (es verdad que acumuló otros muchos premios dentro y fuera de EE.UU.). En defintiva, dos maravillas a degustar con tranquilidad, sin prisa, atento a todos los detalles. En tres palabras: para paladares exquisitos. 

Conducido por estas tres mujeres, deja que el tiempo te acune o te amortaje, estimado visitante. Si eres persona sensible (que no sensiblera), me lo agradecerás. Luego no digas que no te lo dijo el Habitante Incierto de esta Casa Deshabitada.

lunes, 29 de febrero de 2016

Óscar para Ennio Morricone

 
¡Ya era hora! Ennio Morricone gana, al fin, su primer Óscar a los 87 años. Por la banda sonora de "Los odiosos ocho". Sea justo o no que ahora se alce con la estatuilla, el músico italiano hace décadas que merecía semejante reconocimiento. La historia de la música de cine no se entendería sin su fabulosa contribución.

Pero es que claro, músicas como ésta de "La misión" no eran lo suficientemente buenas para la Academia de los Óscar. Os dejo este número fabuloso en que Ennio mezcla el tema del oboe de Gabriel y el vitalista Via Nostra. 
 
 
 

domingo, 24 de enero de 2016

Un Glenn Gould de dibujos animados


Es un pequeño fragmento de la película de dibujos animados Les triplettes de Belleville, escrita y dirigida por Sylvain Chomet. En él aparece un pianista que se parece demasiado a Glenn Gould.


domingo, 20 de septiembre de 2015

Los lunes al sol, de León de Aranoa


Título origina: Los lunes al sol
Director: Fernando León de Aranoa

Guión: Fernando León de Aranoa & Ignacio del Moral 
Música: Lucio Godoy
Fotografía: Alfredo Mayo
Año: 2002
Duración: 113 min.
 

Reparto: Javier Bardem, Luis Tosar, José Ángel Egido, Nieve de Medina, Enrique Villén, Celso Bugallo, Joaquín Climent, Aída Folch, Serge Riaboukine, Laura Domínguez, Fernando Tejero...

Sinopsis (extraída de FilmAffinity): En una ciudad costera del norte de España, a la que el desarrollo industrial ha hecho crecer desaforadamente, un grupo de hombres recorren cada día sus empinadas calles, buscando salidas de emergencia. Son funambulistas de fin de mes, sin red y sin público, sin aplausos al final; viven en la cuerda floja del trabajo precario y sobreviven gracias a sus pequeñas alegrías y rutinas.
 

* * *


Ya desde el mismo inicio, León de Aranoa dibuja la tonalidad (Sol menor, quizá) de la historia que se dispone a contar. Bajo los títulos de crédito pasan imágenes de las distintas protestas y movilizaciones de los trabajadores de los astilleros en defensa de sus puestos de trabajo. Sus enfretamientos con la policía. La desesperación de unos y la condición de rottweiler de los otros. 

El paro: ese drama que ha arrinconado a la mayoría de los personajes de este film. Que los iguala en fracasos, pero que los deja a merced, a la deriva casi, del carácter de cada uno. Estos protagonistas son a saber: 

Santa (Javier Bardém), un combativo parado que no deja de arengar a sus compañeros de bar y de horas muertas, que se obstina en pelear como gato paza arriba (recordemos las 8.000 pesetas que le piden en juicio por haber roto una farola). Un pequeño vividor que no pierde ocasión de trapichear con Nata, la canguro, o ponerse morado en los supermercados y luego no pagar lo comido. Y que sueña con Australia: allí hay curro y se folla.

Jose (Luis Tosar), que recela de la fidelidad de su esposa y siempre está a la defensiva, pues no en vano se siente un estorbo en la relación, casi una sombra. 

Ana (Nieve de Medina), la mujer de Jose, trabaja en una conservera de atún. Odia el olor a pescado que transpira su cuerpo, y le duelen las piernas y la apatía de su marido. 

Lino (José Ángel Egido), cincuentón que no pierde la esperanza de hacerse con un trabajo remunerado con catorce pagas y despacho. Hará todo lo posible por negar su edad (recuérdese el tinte o el jersey de su hijo adolescente), incluso frente a los espejos. 

Reina (Enrique Villén), técnico de seguridad, es uno de los del grupo que ha conseguido reconvertirse. Desde esa cómoda posición, se permite el lujo de amonestar a sus antiguos compañeros. Quien quiere trabajar, consigue un trabajo, les insta. 

Amador (Celso Bullago), el más viejo de grupo, tiene un ánimo agriado. No deja de beber y de negar la entrada a su piso a los amigos, cada vez más hundido en su insondable pena (increíble en la escena de los siameses). 

Rico (Joaquín Climent), dueño del bar en que fondea el grupo a diario. Es otro de los supervivientes del cierre de los astilleros, pues gracias a la indemninzación obtenida consiguió montar hace años un negocio que le permite ir tirando. 

Nata (Aida Folch), la hija de Rico, canguro a tiempo parcial, es capaz de mercadear con su trabajo y dejar a Santa el cuidado del niño que ella debía vigilar. 

Serguei (Serge Raibouknie), antiguo astronauta, tuvo la mala suerte de que la caída de la U.R.S.S truncase su carrera espacial. Y ahora, lejos de las estrellas, sólo vuela cuando le cuenta a los amigos alguna de sus anécdotas espaciales (señalar la de si Dios Existe). 

Ángela (Laura Domínguez), una treintañera que "vende" queso suizo en el supermercado y que carga con un niño pequeño del que no se especifica qué enfermadad padece. 

Lázaro (Fernando Tejero), el guarda tartamudo y sin demasiado criterio que vigila la maquinaria olvidada en los astilleros, casi el guarda de un cementerio. 



Un colección de derrotas que convierten a la película en una lúcida reflexión en torno al paro y a las devastadoras consecuencias que tiene sobre quienes lo padecen. Un cadáver, el de los cuerpos de estos perdedores, que León de Aranoa cose con habilidad valiéndose de ese acertado tono irónico que imprime a muchas de sus escenas (recuérdese la parábola de la Cigarra y la Hormiga, por ejemplo). Sin este humor, el film se convertiría en un panfleto; se derrumbaía él, y caerían al mismo tiempo los espectadores. Como siameses. 

En definitiva, na pequeña joya del último cine español.

sábado, 4 de julio de 2015

Platero y yo

Emitido el lunes 17 de mayo de 1976, a las diez y cuarto de la noche, este programa titulado "Platero y yo" pertenece a la serie de Televisión Española "Los libros". Interpretado por Agustín González, en el papel de Juan Ramón Jiménez, "Platero y yo" es un acertado acercamiento a la obra más universal del poeta de Moguer. Una rareza que el Habitante Incierto se complace en recordar a los más curiosos navegantes de internet.



sábado, 28 de marzo de 2015

¿Es Rick Deckard un Replicante? La respuesta en imágenes

¿Es Rick Deckard un Replicante? Sé que hay muchos admiradores de Blade Runner que aún no les ha quedado claro, que todavía dudan, evidentemente porque han visto la película sin verla. No hace falta conocer la versión montada por Ridley Scott con el sueño del unicornio, ni tan siquiera fijarse en la cantidad de fotos muy antiguas (demasiado) que adornan el atril del piano de casa de Deckard. 

Tenéis la respuesta a si Deckard es o no un Replicante en imágenes. Que cada uno extraiga sus propias conclusiones: sólo hay que saber observar.

Ojo brillante de un búho artificial
Ojos brillantes de Rachel, antes de que sepa que es una Replicante
Ojos brillantes de Pris
Ojos brillantes de Roy Batty
Único fotograma en que Ridley Scott junta los ojos brillantes de Rachel y los de Deckard

viernes, 11 de julio de 2014

J.Lemmon + M.Mastroianni = Maccheroni


Durante el rodaje del film, a silla cambiada

Título: Maccarrones
Título original: Maccheroni
Director: Ettore Scola 
Año: 1985
Duración: 107 min.
Guión: Ruggero Maccari, Furio Scarpelli, Ettore Scola
Música: Armando Trovajoli
Fotografía: Claudio Ragona
Reparto: Jack Lemmon, Marcello Mastroianni, Daria Nicolodi, Isa Danieli,...
Sinopsis (extraída de Filmaffinity): Un hombre de negocios vuelve a Italia después de 40 años y descubre que una antigua novia y el hermano de ésta están involucrados en una gran estafa. 
 
Todo empieza de la peor manera: con una foto vieja
 
Una comedia que parece que puede desembocar en un drama, pero que en una nueva pirueta argumental regresa a la bufonada. Comedia nada simple, por otra parte. Profunda. Amarga, como todas las buenas comedias. Porque de otra manera no cabe señalar este film que cuenta el regreso a Nápoles de Robert Traven, que a mitad de los años cuarenta fuera destinado, en plena Segunda Guerra Mundial, a Italia.  Y su reencuentro con su viejo amigo, Antonio Jasiello.

Película sobre el paso del tiempo. El naufragio de los ideales. La supervivencia o no de la amistad. Sobre la familia, o la ausencia de ella, y del puesto que cada uno ocupa en la misma. Película sobre el amor perdido e irrecuperable. De costumbres típicamente italianas. De la mafia y las deudas a cobrar. Y cómo no, de macarrones (me entenderá quien vea la película hasta el final). Protagonizada por individuos que no se conforman con lo que realmente son (recuérdese las cartas que escribía Antonio en nombre de Robert, o el amargo presente de éste, inmerso en un divorcio). 
 
Diálogo de besugos con una sorda
  
Ettore Scola sabe conducir la comedia con el suficiente acierto como para no caer en lo grotesco o zafio y como para, de vez en cuando, ahondar en las heridas que mantienen abiertas los dos protagonistas. Inolvidable las correrías que comparten los dos amigos. Y, por supuesto, el final.
 
Una pequeña gran película. 

martes, 24 de junio de 2014

Ha muerto Tuco

Pues eso, que Eli Wallach, nacido en Brooklyn el 7 de diciembre de 1915 (y famoso mundialmente por su papel de Tuco, el feo, en El bueno, el feo y el malo) ha fallecido hoy en Nueva York, 24 de junio de 2014. 

Descansa en paz, Eli, próximo a la tumba sin nombre junto a la de Arch Stanton.


sábado, 14 de junio de 2014

Siete fotogramas para una obra maestra


El telón vergonzante
¿Una clave ese El fruto del Pecado original?
Encontrando refugio en el London Hospital
La belleza de la madre
La huída: un homenaje a otro "Freaks"
La mirada en el espejo
Sin consuelo posible, bajo el aguacero


Siete fotogramas y una música, la de John Morris, que subraya con justeza la intensidad del drama filmado por David Lynch.


domingo, 25 de mayo de 2014

Día Mundial del Tap

Como quiera que hoy, 25 de mayo, es el Día Mundial del Tap (léase claqué), y que ando liado en una obra que tiene algo de todo esto, aquí os dejo este vídeo. Con unos antológicos Fred Astaire y Eleanor Powell. Sólo hay que maravillarse con el juego de pies de estos dos monstruos.  


domingo, 18 de mayo de 2014

Prisoners, de Denis Villeneuve



Título: Prisioneros 
Título original: Prisoners
Director: Denis Villeneuve
Año: 2013
Duración: 153 min.

Guión: Aaron Guzikowski
Música: Jóhann Jóhannsson
Fotografía: Roger Deakins Reparto: Hugh Jackman, Jake Gyllenhaal, Viola Davis, Maria Bello, Terrence Howard, Melissa Leo, Paul Dano...


Sinopsis: Keller Dover se enfrenta a la peor pesadilla de un padre: Anna, su hija de seis años, ha desaparecido con su amiga Joy y, a medida que pasa el tiempo, el pánico lo va dominando. Desesperado, decide ocuparse personalmente del asunto. Pero, ¿hasta dónde está dispuesto a llegar para averiguar el paradero de su hija? 


Antes de que todo se tuerza, de la desaparición de Anna


Acción de Gracias. Típica familia americana que visita a sus vecinos, dispuesta a pasar un gran día, entre risas, opíparas comidas, licores, actuaciones musicales al calor de la borrachera... Todo demasiado idílico para no terminar saltando por los aires.


Revelador plano


Al final del día, mientras una tormenta se desata sobre la ciudad, todo cambiará: Anne y Joy salen de casa de los padres de ésta. Buscan un silbato rojo que Anne ha perdido hace tiempo en casa. A partir de ahí, cuando los padres se percatan de la ausencia de las niñas, la fiesta se tuerce. Todos van y vienen, de casa en casa, desesperados. Nada, ni rastro de ellas. Es hora de llamar a la policía. De inmediato, se sospecha del conductor de una caravana que andaba por los alrededores.

Se inicia la busqueda. Y aunque no lo parezca, está a punto de desatarse el infierno. 

Las interpretaciones del reparto están a un gran nivel. Sobre todo Hugh Jackman en el papel del atribulado padre, Jake Gyllenhaal en el de policía incansable y Paul Dano, a quien apenas le basta hablar para decirlo todo. El guión de Aaron Guzikowski subraya con detalles aparentemente insignificantes las personalidades de cada uno de los personajes. No voy a subrayarlos porque de lo contrario restaría intriga a la trama.

¿Qué es capaz de hacer un padre por rescatar a su hija?

La película es larga, a veces lenta, en muchas ocasiones intensa hasta casi el dolor de garganta o de pecho. La película te hace dudar de todo, de quién es el verdadero prisionero, o de qué diablos uno puede sentirse prisionero. Porque no hay una sola prisión física: las hay más oscuras e innaccesibles. La fuerza de la película, apoyada en una oscura fotografía, es potenciada por la latente tragedia que respira toda la banda sonora compuesta por Jóhann Jóhannsson (autor de Forlandia). 

Film que te hace sentir, que te golpea con fuerza. Que te deja pegado a la butaca. Y que habría resultado demoledor si al final, quien sabe si por los afanes de la productora, hubiese optado por un desenlace menos comercial. En cualquier caso, un thriller de los que se ruedan muy de vez en cuando. Perverso. Duro. Agobiante.

Por si no fuera suficiente mérito, Prisioneros cuenta además con una casa deshabitada. Y es que, ¿qué más podía pedir el Habitante Incierto de ésta?

lunes, 28 de abril de 2014

La última de Miyazaki. Recomendación del mes de abril



Título: El viento se levanta
Título original: Kaze tachinu 
Director: Hayao Miyazaki
Año: 2013
Duración: 125 min.
Guión: Hayao Miyazaki (Cómic: Hayao Miyazaki. Novela: Tatsuo Hori)
Música: Joe Hisaishi

Productora: Studio Ghibli
Sinopsis (extraída de Filmaffinity): Jiro, que sueña con volar y diseñar hermosos aviones, se inspira en el famoso diseñador aeronáutico italiano Caproni. Corto de vista desde niño y por ello incapaz de volar, se une a la división aeronáutica de una compañía de ingeniería en 1927. Su genio pronto es reconocido y se convierte en uno de los más prestigiosos diseñadores aeronáuticos. Film biográfico que recrea hechos históricos que marcaron su vida, como el terremoto de Kanto de 1923, la Gran Depresión, la epidemia de tuberculosis y la entrada de Japón en la Segunda Guerra Mundial. 
 
Esta película es la Recomendación del Mes de Abril de esta Casa Deshabitada. Pensada para desvelar sólo lo justo, esta reseña NO contiene spoliers (vaya por delante).
 
 
El pasado viernes 25 se estrenó la que dicen será última película de Hayao Miyazaki; no en vano, el propio director así lo ha manifestado. Aunque bien podría ser otro truco más, una pirueta de la mercadotecnia cinematográfica. Porque lo mismo se comentaba allá por el 2008 cuando llegó a los cines "Ponyo en el acantilado". En aquella ocasión afirmaban que el artista había regresado a un universo infantil similar a su famosa "Mi vecino Totoro" para despedirse, pero no fue así. Ahora se dice que Miyazaki se jubila con este regreso al tiempo sinónimo de su infancia y adolescencia. Sea como fuere, estamos ante otra obra más del japonés cuidada hasta el más mínimo detalle, plena de todo el sabor de su cine.
 
  
Desde el inicio, con ese sueño de Jiro en que habla por primera vez al señor Caproni, hasta el final, la ambientación es perfecta, mimada hasta el extremo de lo enfermizo (por ej. recuerdo el detalle de un fanal de luz en una esquina del plano asediado por un ejército de insectos voladores). Poesía destilada en colores vivos, verdes imposibles, rojos sangrantes, azules inmensos. Sensibilidad atrapada entre el vuelo de aviones y el traqueteo del tren. Delicadeza en el dibujo de los personajes, sobre todo en el de Jiro Horikoshi, el protagonista (personaje real e histórico), que persigue durante años el sueño de construir el avión perfecto. 
 
  
Historia de amor entre Jiro y ese avión anhelado. Historia de amor entre un chico de talento y una delicada muchacha. Más real que mil películas de carne y hueso infectadas de jóvenes músculosos y chicas depiladas, "El viento se levanta" alberga personajes que se comportan como lo que son, personas. Es más, Miyazaki usa la enfermedad como espejo en que templar el carácter de estos personajes animados (como ya hiciera con, por ejemplo, "Mi vecino Totoro"). Por si no fuera poco valor lo ya sugerido, la obra cuenta con citas a tres clásicos de la literatura y de la música. Por una parte, el poema de Paul Valery que da título al film (¡El viento se levanta!... ¡hay que intentar vivir!) y la innegable a "La montaña mágica" de Thomas Mann.  Y de otra, "Viaje de Invierno" de Schubert.


Ciento veinticinco minutos de puro placer. De emoción pequeña, la mayoría de las veces; intensa en los momentos claves. Firmando esta maravilla, Hayao Miyazaki desmiente al señor Caproni, cuando éste le dice a Jiro que los creativos sólo tienen diez años de máxima pujanza. Porque él, Miyazaki, ha logrado un nuevo milagro: despedirse (o no) con una gran película tras más de 30 años de carrera. 
 
Indispensable para amantes del cine de Miyazaki, claro, pero también para todos aquellos que quieran ver una historia bien desarollada. Un clásico del futuro. 
 

domingo, 9 de febrero de 2014

¡Bosques poblados por miles de personas!


Título: Dersu Uzala
Título original: Dersu Uzala
Director: Akira Kurosawa
Duración: 141 min.

Guión: Akira Kurosawa, Yuri Nagibin (basado en el libro de Vladimir Arsenev)
Música: Isaac Schwartz
Fotografía: Asakadzu Nakai, Youri Gantoman, Fedor Dobronrabov
Reparto: Maksim Munzuk, Yuri Solomin, Svetlana Danilchenko, Dima Kortishev,...

Sinopsis: El capitán Vladimir Arseniev y su destacamento tienen que realizar unas prospecciones geológicas en los bosques de la taiga siberiana. La inmensidad del territorio y la dureza del clima hacen que se extravíe. Condenado a vagar por una tierra salvaje, Vladimir conoce a Dersu Uzala, un cazador nómada que conoce el territorio como la palma de su mano y sabe cómo afrontar las inclemencias del tiempo. Dersu enseñará a Vladimir a respetar la naturaleza y a convivir en plena armonía con ella, una lección que difícilmente olvidará el resto de su vida.





La película ES. No precisa de grandes explicaciones. Sólo hay que sentarse y VER. Dejarse maravillar por los escenarios que eligió Kurosawa para filmar uno de sus films más originales y a la vez más sencillos, o al menos aparentemente más sencillos.

Es la historia de un viaje, no tanto físico (que también, atravesar bosques y la taiga), como un viaje interior. Basta con atender a los detalles, a ese final que no desvelaré para quien no conozca la obra, o al respeto con que Dersu Uzala se dirige al bosque, igual que si fuese un Dios, y a los animales, igual que si fuesen personas. Es más, a estos los llama así: El bosque está lleno de personas. Es significativo que el personaje, un cazador por pura supervivencia, demuestre semejante respeto por todo lo que le rodea. 




Basado en el libro de viajes que escribió el propio Vladimir Arsenev, el capitán que lidera las distintas expediciones, Dersu Uzala es un film ecologista que habla de la pureza de la naturaleza y de la amistad. Una amistad que traspasa la pantalla y encoge el corazón del espectador. Obtuvo un Óscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa y decenas de premios más. Una verdadera maravilla.

domingo, 6 de octubre de 2013

Canción de "Harol y Maude"

En la letra de esta canción encontrarás una sencilla lección de cómo hay que vivir. Que es de lo que no se enteran muchos, obstinados en sus problemas liliputienses, en sus vidas insatisfechas y hueca. La canta Maude en el interior de su vagón de tren/casa. Puedes ver esa escena en "Harol y Maude", de Hal Ashby, año 1971. Una verdadera pequeña maravilla. 


Si quieres cantar, canta.
Y si quieres ser libre, sé libre.
Porque hay un millón de cosas que ser,
y tú sabes que están ahí.

Y si quieres vivir al máximo, vive al máximo.
Si quieres vivir tranquilo, vive tranquilo.
Porque hay un millón de cosas que ser,
y tú sabes que están ahí.

Puedes hacer lo que quieras,
tu oportunidad está ahí.
Y si encuentras un nuevo camino
puedes hacerlo hoy mismo,
puedes hacerlo real,
y también puedes deshacerlo.
Mira, ah ah ah.
Es fácil ah ah ah,
sólo necesitas saber cómo hacerlo.

Bueno, si quieres decir sí, di sí
Y si quieres decir no, di no.
Porque hay un millón de caminos por donde ir,
y tú sabes que están ahí.

Y si quieres ser yo, sé yo.
Y si quieres ser tú, sé tu.
Porque hay un millón de cosas que ser,
y tú sabes que están ahí.

Puedes hacer lo que quieras,
tu oportunidad está ahí.
Y si encuentras un nuevo camino
puedes hacerlo hoy mismo,
puedes hacerlo real,
y también puedes deshacerlo.
Mira, ah ah ah.
Es fácil ah ah ah
sólo necesitas saber cómo hacerlo.

Bueno, si quieres cantar, canta.
Y si quieres ser libre, sé libre.
Porque hay un millón de cosas que ser,
y tú sabes que están ahí,
y tú sabes que están ahí,
y tú sabes que están ahí.


Esta es la versión que Cat Stevens canta en la B.S.O. de la pelicula de Ashby. 


sábado, 7 de septiembre de 2013

Galería de personajes de "La jungla de asfalto"



Como quiera que ayer mismo vi en pantalla grande (Cine Albéniz de Málaga) la obra maestra de John Huston LA JUNGLA DE ASFALTO, me ha apetecido hacer esta galería de personajes. Casi a modo de recordatorio de lo que viví ayer. 

 (Sterling Hayden) Dix Handley es un matón de poca monta, que se gasta todo lo que roba en las apuestas de carreras de caballos. Es más, vive obsesionado con el recuerdo de aquellos tiempos en que su padre aún conservaba la granja y en su vida los caballos (y no las puestas) lo eran todo. Le duele aún, tantos años después, que su abuelo no apreciase su esfuerzo por montar un potro y que este lo tirase enseguida. Quiere regresar a su hogar.
 

(Louis Calhern) Alonzo D. Emmerich, abogado, fachada de rico y alma viciada por la aluminosis. Desdeña a su esposa, con la que juega a las cartas sin ganas, y se entretiene con una jovencita. Está arruinado.
  

(Jean Hagen) Doll Conovan, trabajadora de un club nocturno, llora por la estrechura de su presente, por las migajas que le deje Dix Handley, al que ama desde el silencio. Abnegada y solícita, trata de ser para su amigo algo que éste no aprecia.
 

(James Whitmore) Gus Minissi, barman, conductor experto, jorobado. Amigo inquebrantable de Dix, al que deja más de 1000 dólares, ama a los gatos, tanto que se llega a enfrentar a un camionero que se ufana de atropellarlos.

 

(Sam Jaffe) Doc Erwin Riedenschneider, el cerebro del robo. Recién salido de la cárcel, no pierde tiempo en llevar a cabo su plan. Siente una insana debilidad por las jovencitas, las de calendario y las reales.
 

(Anthony Caruso) Louis Ciavelli, el especialista en abrir cajas fuertes. Trabaja muy bien pero es caro. Tal vez porque no deja de pensar en su hijo pequeño, que siempre está resfriado o tiene fiebre.

(Marc Lawrence) Cobby, corredor de apuestas. Suda cuando cuenta el dinero. Es quien media entre los que van a llevar a cabo el atraco y Alonzo D. Emmerich, quien supuestamente va a "poner la pasta".  
(Barry Kelley) Teniente Ditrich, ejemplo de la corrupción policial. Es capaz de negar lo que ven sus ojos si su billetera es alimentada convenientemente, y de sacrificar a quien haga falta para salvar el cuello.

(John McIntire) Comisario Hardy, personifica la justicia e implacabilida de la Ley. No gusta de los manejos de Teniente Ditrich, y a pesar de ello le da un oportunidad de que atrape a Riedenschneider.

 


(Marilyn Monroe) Angela Phinlay, joven, consciente del imán de su cuerpo, se deja querer. En su inocencia, sólo ve el dinero y la felicidad que le puede reportar. Y los trajes de baño que podrá lucir dentro de poco. Capaz de coquetear con un policía con tal de ganáserlo.

(Dorothy Tree) May Emmerich, mujer de Alonzo, no se levanta de la cama. Apática, sólo parece revivir cuando se acerca su esposo. Insiste en jugar a las cartas con él, como en los viejos tiempos.

(Brad Dexter) Bob Brannom, detective privado a cargo de Emmerich, el tipo encargado de cobrar las deudas del abogado. Alguien demasiado listo, o demasiado inconsciente, para ser un lacayo.